Tu tienda necesita un producto que sí tienes en otro local de la empresa. ¿Cómo lo trasladas sin que aparezca otra compra o una venta que nadie ha hecho? Registra el cambio de ubicación y comprueba su recepción. Si la mercancía sigue bajo el control de la misma entidad, moverla entre sus tiendas no la convierte por sí solo en una venta a un cliente.
La dificultad suele estar en el intervalo: un establecimiento ya ha dado la salida y el otro todavía no ha confirmado la entrada. Ese producto debe poder localizarse sin contarlo dos veces ni hacerlo desaparecer del inventario de la empresa.
Comprueba que ambos locales pertenecen a la misma empresa
Este caso parte de dos establecimientos de una misma sociedad que trasladan mercancía propia dentro del mismo territorio de aplicación del IVA. No presupone una entrega a otra sociedad, un envío entre territorios tributarios distintos ni una retirada para uso personal.
El nombre comercial puede coincidir sin que el titular sea el mismo. Comprueba qué entidad controla la mercancía en origen y en destino. Si las tiendas pertenecen a sociedades diferentes, no encajes el movimiento en este circuito interno solo porque comparten marca o socios.
La norma 14 del Plan General de Contabilidad vincula el ingreso ordinario a la transferencia del control de los bienes o servicios comprometidos con clientes. En el traslado interno descrito no aparece un cliente nuevo que compre esas unidades: cambia el lugar donde la misma empresa las guarda.
Por eso la orden de traslado debe describir el movimiento real. No necesitas inventar un pedido comercial para conseguir que el programa permita sacar unidades del almacén de origen. Si el sistema solo ofrece compras y ventas, revisa su configuración antes de utilizar una operación ficticia.
El traslado tiene salida y recepción, pero no un cliente nuevo
Utiliza una referencia que acompañe a la mercancía desde que sale hasta que se recibe. Identifica origen, destino, productos y unidades. La persona que prepara la salida y la que confirma la llegada deben poder relacionar sus registros con ese mismo traslado.
La salida de una ubicación no acredita por sí sola que la otra haya recibido todo. Puede haber una entrega parcial, una referencia equivocada o una incidencia durante el transporte. Mantén visible la diferencia hasta que se compruebe, sin modificar una de las dos anotaciones únicamente para que cuadren.
| Movimiento | Qué cambia | Comprobación necesaria |
|---|---|---|
| Venta a un cliente | Existe una operación comercial con un tercero | Entrega, condiciones e ingreso según la operación |
| Traslado entre tiendas propias | La ubicación de mercancía de la misma empresa | Salida y recepción enlazadas |
| Mercancía en tránsito | Ha salido, pero falta confirmar su llegada | Qué unidades siguen pendientes de recepción |
El documento interno no sustituye las comprobaciones necesarias si la realidad es otra. Si interviene un tercero que adquiere el producto o cambia quién lo controla, detén la clasificación automática y revisa esa operación concreta.
Revisa con Alexis cómo registra tu empresa los traslados entre tiendas.
Un pedido sale de una tienda y todavía no llega a la otra
Imagina una sociedad con dos tiendas que envía parte de su mercancía de una a otra. La primera registra la salida al preparar el envío; la segunda confirmará las unidades al recibirlo. Es un ejemplo ilustrativo de un traslado interno, sin venta a otra entidad.
Si ambas tiendas conservan simultáneamente esas unidades como disponibles, el stock conjunto queda duplicado. Si la primera las elimina del conjunto de la empresa y la segunda aún no las incorpora, aparece una falta que solo refleja el desfase de recepción. Un estado de tránsito permite explicar ese intervalo.
La solución es conservar las unidades una sola vez en el seguimiento conjunto y distinguir dónde están: origen, tránsito o destino. Cuando se recibe el envío, se contrasta el contenido y se cierra el traslado por las unidades realmente recibidas, dejando identificada cualquier diferencia.
Antes de ofrecerlas a otro cliente, comprueba también qué considera «disponible» tu herramienta. Saber que la empresa conserva unidades no significa que ya estén físicamente preparadas para entrega desde la tienda de destino.
La ubicación no permite cambiar el criterio de valoración
El control por tiendas responde a dónde se encuentra la mercancía. Su valoración responde a otro criterio. La norma 10 exige un único método de asignación de valor para las existencias que tengan una naturaleza y uso similares.
No utilices el traslado como ocasión para valorar las mismas referencias con un criterio distinto solo porque pasan a otro almacén. Una ficha por ubicación puede ser necesaria para el trabajo diario, pero no convierte automáticamente mercancías similares en categorías contables diferentes.
Revisa qué dato se transmite con el movimiento y cómo se incorpora al inventario conjunto. Si el programa solicita un «precio de venta interno», aclara para qué lo utiliza: no debe terminar creando un ingreso comercial que no corresponde al traslado descrito.
Cierra el traslado antes de confiar en el stock disponible
Al recibir la mercancía, compara el documento de salida con el recuento de llegada. Si coincide, confirma la recepción. Si no coincide, conserva el detalle de las referencias afectadas y pide la comprobación de preparación, transporte o entrega que corresponda.
En el cierre del periodo, revisa los traslados que siguen abiertos. Una lista de envíos pendientes permite distinguir mercancía que está en camino de una diferencia de inventario ya comprobada. No cierres todos los movimientos en bloque para vaciar esa lista.
La información debe servir tanto a las tiendas como a quien lleva la contabilidad. Puedes situar las obligaciones de tu actividad como sociedad; para este control, lo decisivo es que la suma por ubicaciones explique las mismas unidades de la empresa sin crear operaciones comerciales adicionales.
Comprueba con Alexis si tu inventario duplica mercancía o ventas internas.


