Preparar un nuevo muestrario textil no convierte automáticamente el trabajo en I+D. La ley incluye el diseño y elaboración de muestrarios para lanzar nuevos productos, pero exige estudiar qué novedad existe. Un cambio meramente formal o accidental no basta para ese encaje.
¿Tu empresa va a renovar una colección y quiere estudiar incentivos fiscales? Antes de sumar el presupuesto completo como investigación y desarrollo, separa el trabajo sobre el producto del catálogo, la presentación y la comercialización. Cada parte puede responder a una finalidad diferente.
La pregunta empieza en el producto, no en el catálogo
La Ley del Impuesto sobre Sociedades considera actividad de I+D el diseño y elaboración del muestrario para el lanzamiento de nuevos productos. En ese contexto, explica el lanzamiento como introducción en el mercado y exige que la novedad del producto sea esencial, no meramente formal o accidental.
Por tanto, tener nuevas fotografías, otro nombre comercial o una presentación distinta no acredita esa condición. Primero hay que describir qué producto se está desarrollando y qué lo diferencia de lo que ya existía.
La documentación comercial puede ayudar a entender el resultado, pero no sustituye la explicación técnica. Si la empresa solo puede mostrar que la colección cambia de temporada, todavía falta estudiar qué trabajo concreto se realizó.
Renovar la imagen y desarrollar un producto son trabajos distintos
| Trabajo previsto | Pregunta que necesita respuesta |
|---|---|
| Cambios de presentación | ¿Existe una novedad de producto o solo una forma distinta de mostrarlo? |
| Diseño y elaboración del muestrario | ¿Está ligado al lanzamiento del nuevo producto que se describe? |
| Ensayos y pruebas | ¿Qué se buscó, qué se hizo y cómo se relaciona con el desarrollo? |
| Catálogo y campaña | ¿Qué parte corresponde a comercializar o presentar el resultado? |
La tabla no califica los trabajos ni excluye una factura por su título. Ayuda a pedir la información que permite estudiarlos. Un mismo proveedor puede hacer tareas diferentes y conviene que la propuesta las describa por separado.
La ley también excluye determinadas modificaciones habituales o rutinarias y otras actividades que enumera. La revisión debe mirar esas exclusiones, además del supuesto del muestrario, antes de concluir que la actividad genera un incentivo.
En la exclusión de cambios periódicos o de temporada, la norma recoge una excepción para determinados muestrarios, incluidos los textiles. Además, contempla muestrarios en el apartado de innovación tecnológica. Hay que estudiar por qué vía encaja el trabajo; estas referencias no califican por sí solas cualquier nueva colección.
Un ejemplo: cambiar colores o trabajar sobre una prestación nueva
Imagina una empresa que prepara una colección con nuevos colores y otra que está desarrollando un producto con unas características técnicas diferentes. Son supuestos ilustrativos. La etiqueta «nueva colección» puede aparecer en ambos, pero no explica el mismo trabajo.
En el primer caso, habría que comprobar si existe algo más que la variación de apariencia. En el segundo, habría que describir la novedad y los trabajos realizados. Ninguna de las dos descripciones permite cerrar por sí sola la calificación fiscal sin analizar el proyecto.
Si el equipo técnico y el comercial utilizan la palabra «nuevo» con sentidos distintos, acláralo antes de preparar una previsión para terceros. El incentivo necesita apoyarse en la actividad que cumple la norma, no en una expresión publicitaria.
El presupuesto debe permitir identificar las tareas reales
Separa diseño, elaboración, pruebas y servicios de presentación cuando respondan a trabajos distintos. Después relaciona cada coste con la actividad que se está estudiando. Un precio global sin descripción puede impedir saber qué parte se ha utilizado en el proyecto.
La base de gastos de I+D exige relación directa, aplicación efectiva e identificación por proyectos conforme a la ley. No basta con cambiar el nombre de una partida a «innovación» para incorporar el gasto a la deducción.
Si estás valorando financiación fiscal, diferencia también el coste comercial de lanzar la colección y la base del incentivo que se está analizando. Esa separación evita ofrecer al financiador una cifra que incluye trabajos todavía no calificados.
Qué conviene aclarar antes de encargar el muestrario
Define qué producto quieres lanzar y qué trabajo necesitas contratar. Pide al proveedor una descripción que permita distinguir sus tareas, sin exigirle que garantice una calificación fiscal que no depende únicamente de su factura.
Las fuentes oficiales de la AEAT y la Ley del Impuesto sobre Sociedades permiten comprobar el marco. Para ordenar la documentación económica, puedes consultar nuestra guía de gastos de la actividad. La decisión requiere revisar el proyecto y sus costes concretos.


