Un equipo prueba una primera versión y decide descartar parte del diseño porque no funciona como esperaba. ¿Ese resultado deja el trabajo sin explicación? No. En este supuesto ilustrativo, la evidencia de un prototipo de innovación incluye lo que se intentó, el resultado obtenido y la razón del siguiente cambio.
Conserva esa información desde el inicio. Después estudia la calificación de las actividades y los gastos con los requisitos correspondientes. Llamar prototipo a una entrega, o conseguir que funcione, no acredita por sí solo una deducción por I+D o innovación tecnológica.
Describe qué se quería resolver antes de empezar a probar
Explica la situación de partida y la diferencia técnica que se busca. Separa el conocimiento disponible de lo que necesita investigación o desarrollo; una necesidad comercial nueva para la empresa puede no implicar novedad científica o tecnológica.
El artículo 35.1.a de la Ley del Impuesto sobre Sociedades incluye, con sus condiciones, el primer prototipo no comercializable y proyectos iniciales que no puedan convertirse o utilizarse para aplicaciones industriales o explotación comercial.
El artículo 35.2.a recoge también, dentro del concepto de innovación tecnológica que regula, determinadas materializaciones y primeros prototipos no comercializables. Esa coincidencia de términos no permite escoger la clasificación sin analizar el avance y la actividad concreta.
Reúne dibujos, especificaciones, antecedentes y decisiones que expliquen qué cambia frente a la solución anterior. Evita presentar como investigación una adaptación rutinaria solo porque requiere tiempo o personal cualificado.
Relaciona cada versión con una pregunta y una prueba
Asigna una referencia a la versión que realmente se ensaya. Anota qué se quiere comprobar, las condiciones de la prueba, el resultado y la decisión que provoca. Según el proyecto, pueden servir registros de ensayo, código, medidas, imágenes o informes técnicos.
Conserva el resultado completo, incluidos los fallos relevantes. No hace falta convertir cada incidencia en un documento extenso, pero sí evitar que meses después solo quede una versión final que no explica cómo se llegó a ella.
En el supuesto inicial, la repetición del ensayo debe relacionarse con el problema detectado. Si cambias varios elementos a la vez, explica qué puedes concluir y qué sigue siendo incierto; una mejora observada no demuestra por sí sola cuál de los cambios la causó.
Separa prototipo, producción y trabajo ordinario
Identifica cuándo una actividad está investigando o desarrollando y cuándo corresponde a preparar la producción, prestar un servicio o mantener una solución ya disponible. No atribuyas toda la actividad posterior al mismo tratamiento por utilizar el diseño del proyecto.
El artículo 35.3 excluye, entre otras actividades, esfuerzos rutinarios y modificaciones estéticas o menores sin novedad científica o tecnológica significativa, así como las actividades productivas y comerciales que describe.
El carácter no comercializable de los prototipos contemplados en la norma necesita un análisis real. No lo acreditas cambiando el nombre de una factura ni declarando que un producto de uso ordinario era un ensayo.
Si existe una fase con distinta naturaleza, sepárala para estudiar sus efectos. Que una tarea quede fuera de una calificación no impide explicar el resto del proyecto con sus hechos y sus documentos.
| Parte del trabajo | Pregunta que debe poder responderse |
|---|---|
| Problema inicial | ¿Qué diferencia técnica se buscaba? |
| Versión ensayada | ¿Qué diseño o código se utilizó? |
| Resultado | ¿Qué se observó y con qué límites? |
| Decisión | ¿Por qué se cambió o descartó? |
| Recursos | ¿Qué coste se relaciona con esa fase? |
Vincula los recursos utilizados al trabajo que puedes demostrar
Relaciona personas, tiempos, materiales, equipos y encargos con las fases a las que corresponden. Un total de horas al final del ejercicio no explica qué actividades se realizaron ni permite detectar imputaciones duplicadas.
El artículo 35 exige para los gastos de I+D e innovación tecnológica la relación directa, la aplicación efectiva y la individualización por proyectos, con los conceptos y límites que corresponden a cada modalidad.
En equipos compartidos, explica el uso del recurso y el criterio empleado para asignar el coste que proceda. Una fotografía del equipo prueba su existencia, pero no acredita por sí sola cuánto coste corresponde a esa fase.
Puedes consultar con Alexis cómo relacionar las pruebas del prototipo con los costes que necesita revisar el proyecto. Lleva versiones, ensayos y soportes económicos disponibles.
Prepara una explicación que otro profesional pueda contrastar
Organiza una lectura que conecte problema inicial, decisiones, pruebas y resultados, sin sustituir la documentación original por un relato escrito después para que todo parezca haber estado previsto.
La AEAT describe los informes motivados, las consultas y los acuerdos previos de valoración como vías previstas para la aplicación e interpretación de la deducción. Revisa qué duda resuelve cada una y qué documentación necesita.
Un informe técnico debe explicar sus datos y su alcance. No des por acreditada la totalidad del gasto porque exista una valoración positiva de la naturaleza de ciertas actividades, ni atribuyas a un documento un periodo o trabajo que no examinó.
Si el prototipo cambia, conserva la diferencia entre lo planificado y lo probado. La calidad de la explicación depende de hechos que puedan contrastarse, incluso cuando el resultado sea abandonar una alternativa o continuar investigando.
La guía fiscal del negocio permite situar otras obligaciones junto al proyecto tecnológico.
Antes de presentar el prototipo a un financiador, revisa con Alexis qué trabajo puedes acreditar y cómo se conecta con el coste y la financiación previstos. La etiqueta de innovación necesita sostenerse en la actividad real.


