Que un entregable de I+D+i no supere una prueba no significa que el proyecto haya fracasado. Sí significa que hay que explicar qué se esperaba, qué ocurrió y qué se hará ahora. Si borras la primera versión y presentas solo la corregida, pierdes una parte importante de la historia técnica y puedes confundir los costes de ambas fases.
¿Sabría alguien que no participó en la prueba por qué se rechazó el hito? Si la respuesta está repartida entre correos, conversaciones y una hoja sin fecha, empieza por reconstruir esa decisión antes de presupuestar la corrección.
El criterio que se acordó antes de probar
Busca en el contrato o en la memoria qué debía conseguir el entregable y cómo se comprobaría. Un rechazo tiene un significado distinto si falló una medida técnica, faltó una función prevista o simplemente cambió la necesidad del cliente. No agrupes esas situaciones bajo la frase «no cumple». Describe qué parte concreta del resultado se comparó con qué criterio y quién participó en la aceptación.
Si el criterio no quedó claro, no lo inventes después para que encaje con el resultado. Registra la ambigüedad y acuerda con las partes cómo se evaluará la siguiente versión. Ese paso puede evitar repetir una prueba que nadie ha definido de la misma manera.
Qué ocurrió en la prueba y qué queda utilizable
Conserva la versión presentada, la fecha de la prueba, el resultado medido y las observaciones del equipo. Una incidencia puede afectar a una pieza del desarrollo sin invalidar todo el trabajo. Indica qué componentes siguen siendo útiles, cuáles necesitan cambios y si los datos de la primera prueba pueden servir para mejorar el diseño.
Imagina, como ejemplo ilustrativo, un prototipo que funciona con una muestra pequeña pero no mantiene el resultado al aumentar la carga. La corrección puede exigir revisar el algoritmo, la infraestructura o ambas cosas. Es distinto a entregar una función que no estaba terminada. El informe de incidencia debe permitir distinguir esas causas sin prometer que la siguiente prueba saldrá bien.
Costes de corrección que no pertenecen al hito aceptado
Separa las horas y compras ya realizadas de las tareas nuevas de corrección. Si un proveedor asumirá parte del trabajo sin cobrar más, deja constancia de qué incluye su contrato. Si hay un cambio de alcance pagado, apruébalo antes de sumarlo al presupuesto. No presentes una estimación de la segunda prueba como coste ejecutado de la primera.
La Ley del Impuesto sobre Sociedades establece el marco de las actividades de investigación, desarrollo e innovación tecnológica. La documentación debe permitir identificar la actividad realizada y los gastos relacionados. Esto no convierte automáticamente cada coste de corrección en base de una deducción; obliga a examinar la actividad, el periodo y el soporte de cada partida cuando se prepare el análisis fiscal.
Si quieres revisar esta decisión en tu caso, revisar con Alexis la incidencia técnica y los costes añadidos al proyecto.
Una nueva prueba con decisión de aceptación verificable
El plan de corrección debe explicar qué se cambia, quién lo hará y qué prueba permitirá comprobar el avance. Define también qué ocurrirá si el resultado mejora, pero aún no alcanza el criterio acordado. Una revisión intermedia puede ayudar a evitar semanas de trabajo sobre una solución que el cliente no considerará suficiente.
Cuando se repita la prueba, conserva la comparación con la versión anterior. Describe qué problema quedó resuelto y cuál permanece. Si el hito se acepta con reservas, escribe cuáles son. La palabra «aprobado» sin ese contexto puede ocultar trabajo pendiente que después afecta al precio o al calendario de financiación.
Qué contar al financiador sin maquillar el proyecto
Un financiador necesita saber si el rechazo desplaza entregas, cambia la necesidad de fondos o modifica los derechos sobre el resultado. Explica la incidencia en lenguaje sencillo y muestra el plan de corrección como plan, no como resultado conseguido. Si el presupuesto cambió, señala qué partidas pertenecen a trabajo nuevo y quién aprobó la modificación.
Para situar esta fase dentro de las demás obligaciones, puedes consultar la guía fiscal de Taxea. La revisión técnica y la fiscal responden a preguntas distintas; ambas necesitan fechas y documentos coherentes.
Si estás preparando este paso, hablar con Alexis antes de comunicar al financiador el hito corregido. Revisaremos qué ocurrió en cada prueba, qué queda por ejecutar y cómo cambia el presupuesto del proyecto.


