Si cobras por poner en contacto a una empresa con compradores, la clasificación de tu actividad puede ser distinta de la de quien compra mercancía y la revende. Antes de elegir el IAE, aclara si intermedias por cuenta ajena o vendes por cuenta propia.
¿Tu contrato te llama “agente comercial”, pero emites facturas por los productos completos? El nombre del contrato no basta. Hay que entender quién realiza la venta, quién cobra al comprador y qué servicio prestas tú.
Intermediar y revender son operaciones diferentes
En la intermediación acercas oportunidades de negocio, negocias o promueves operaciones en las condiciones de tu encargo. Tu remuneración puede ser una comisión o unos honorarios. En la venta por cuenta propia compras y vendes productos dentro de tu negocio.
Las Tarifas del IAE distinguen actividades profesionales y empresariales, además de sus distintas rúbricas. La clasificación debe reflejar la operación que realizas y la forma en que la organizas.
Por eso no conviene elegir un epígrafe solo porque otra persona vende al mismo sector. Dos profesionales que trabajan con tiendas pueden realizar funciones diferentes: uno capta pedidos para un fabricante y otro compra mercancía para distribuirla.
Qué factura describe realmente tu actividad
Busca una operación normal y sigue el recorrido de la factura. ¿La empresa vendedora factura el producto al comprador y tú facturas una comisión a la empresa? ¿O facturas tú la mercancía al cliente final?
Después revisa quién asume las devoluciones, los impagos y el riesgo sobre el producto. Esos datos ayudan a entender la actividad. No sustituyen la revisión del contrato, pero permiten detectar si la etiqueta comercial coincide con lo que haces.
Si realizas ambas tareas, descríbelas por separado. Un negocio puede necesitar comunicar más de una actividad. Dar de alta solo la intermediación no resuelve automáticamente una línea adicional de compra y reventa.
Taxea puede revisar si tus facturas reflejan intermediación o venta propia. Prepara contrato, una operación de muestra y quién asume el riesgo del producto. Definir con Alexis mi actividad de intermediación
| Operación que realizas | Descripción que debes llevar a la revisión del IAE |
|---|---|
| El fabricante vende y tú facturas una comisión | Intermediación y funciones del encargo |
| Compras mercancía y la vendes al cliente | Venta por cuenta propia y organización del negocio |
| Combinas comisiones y tienda propia | Dos líneas de actividad que deben describirse por separado |
Profesional individual o actividad empresarial organizada
Las tarifas incluyen el grupo 511, de agentes comerciales, en su sección de actividades profesionales. También recogen el grupo 631, de intermediarios del comercio, en la sección empresarial. Esas denominaciones orientan, pero deben aplicarse a tus funciones y organización.
No elijas una sección por el tamaño de la comisión o por el número de clientes. La pregunta es cómo se ejerce la actividad y qué operación comprende. Si actúas a través de una entidad o de una organización empresarial, revisa la clasificación que corresponde a esa estructura.
El código CNAE sirve para otra clasificación y no debe utilizarse como sustituto automático del IAE. Tampoco el alta en una rúbrica determina por sí sola todas las retenciones o impuestos de tus facturas: esas obligaciones deben comprobarse por sus propias reglas.
Un ejemplo de agente que incorpora una tienda
Supongamos, como ejemplo ilustrativo, que un agente comienza cobrando comisiones por pedidos de un fabricante. Más adelante compra una selección de productos y los vende desde una pequeña tienda propia.
La nueva venta no es simplemente una comisión mayor. El agente pasa a realizar también operaciones por cuenta propia. Conviene revisar la comunicación de actividades, la forma de facturar y los registros de cada línea.
Si, en cambio, únicamente cambia el porcentaje de comisión y mantiene las mismas funciones, ese dato por sí solo no describe una actividad nueva. Lo que debe guiar la revisión es el cambio real de operación.
En la guía relacionada con esta actividad puedes revisar cómo se comunican las actividades. Para este caso, lleva una descripción del trabajo y ejemplos de contratos y facturas, con los datos personales que no sean necesarios ocultos.
Qué preguntar antes de aceptar una propuesta comercial nueva
- Quién vende y factura el producto.
- A quién debes facturar tu remuneración.
- Si compras mercancía o solo intermedias.
- Quién asume devoluciones y riesgo de cobro.
- Si el encargo añade funciones a las que ya realizabas.
Estas respuestas permiten clasificar la actividad con más precisión que una búsqueda por “comercial autónomo”. También ayudan a redactar una factura que explique tu servicio sin aparentar que vendiste una mercancía que no compraste.
Antes de comunicar el alta o una modificación, comprueba la rúbrica y sus notas en las tarifas oficiales. La clasificación debe acompañar a tu negocio real, incluso cuando el contrato utiliza una denominación comercial amplia.
Elegiremos la clasificación a partir del negocio real y las tarifas oficiales. Aporta funciones, organización, contratos y facturas; no basta que el acuerdo te llame agente. Elegir con Alexis la clasificación de mi actividad comercial


